COMPROMISO

COMPROMISO

“Siempre es demasiado temprano para abandonar” Norman Vincent Peale

Cuando esa voz interior nos anima a continuar sin desfallecer. Cuando nos dicta cual es el paso a seguir e insinúa que vale la pena el esfuerzo. Cuando a pesar de la fatiga hay una necesidad absoluta de seguir avanzando ante la convicción de cambiar un destino. O cuando emerge un ímpetu mayor que nos mantiene enfocados, es entonces también el momento en que nos percatamos de que verdaderamente un compromiso es más fuerte que cualquier obstáculo porque el nivel de conciencia e intención hacen que se cristalicen las acciones y quede atrás lo trivial.

Un compromiso adquiere la virtud de lo sagrado porque están en juego el honor y la honestidad. Implica entusiasmo y decisiones acertadas de la mano del conocimiento. Más allá de las obligaciones está el deseo profundo de llevar a cabo aquello que hemos incluido en lo que consideramos jerárquicamente importante. Se pone a prueba nuestra capacidad de responder y con ella la voluntad que nos guía hacia la conquista de acciones mayores. Es, sin lugar a dudas, un impulso que nos trasciende y que nos aleja de la vacilación. Es fascinante, por decir lo menos, porque nos permite volver al centro.

Cualidades como la confianza, la transparencia y la dignidad evidencian que, de por medio, hay un corazón que sella el compromiso. Ya no es necesaria una firma porque esa rúbrica la impone un ser diáfano y coherente. Basta mirar a los ojos para saber que ya está en marcha un pacto en el que el empeño está depositado con ahínco y con bríos. Algo nos recorre con una intensidad tal, que partimos de un resultado y no sólo de los procesos. Es ese anhelo por poder repetir al final del viaje, una expresión como “sí se pudo” y es la forma de reafirmarnos en que la determinación nos lleva a buen puerto.

Un compromiso supera la autosuficiencia y el orgullo. Requiere de un orden meticuloso que nos conduzca a levantar los velos para encontrar la verdad y entrelazarnos, una vez más, con las aspiraciones más elevadas. Debe ser libre, espontáneo y proyectado en positivo con la fe puesta en que realmente sea un logro sin cambiar el sentido original para que se erradique la incertidumbre.

El conformismo, la mediocridad y la pereza van en contravía del compromiso. Por el contrario, la motivación y los mejores incentivos han de constituir el pilar fundamental sobre el que se base lo que, desde el mismo momento en que se asume, se constituye en algo solemne…

Alejandro Posada Beuth

UN RECUERDO

UN RECUERDO

“El recuerdo es el perfume del alma” George Sand

Viajar hacia el pasado y esculcar en el tiempo entre experiencias y sensaciones puede modificar nuestro presente y con ello nuestras circunstancias. Surgen imágenes y percepciones que incluso en muchas ocasiones habíamos dejado en el baúl de los recuerdos y es, cuando menos, fascinante poder usar esta capacidad para revivir muchos momentos mágicos y permitir que se proyecten en la pantalla de la película de la vida.

Evocar los primeros rostros de los que fuimos conscientes y con ellos sus gestos y caricias que quedaron impregnados para siempre porque nos brindaron seguridad en un mundo que apenas comenzábamos a recorrer, o el paso preliminar por las aulas de clase en compañía de quienes marcaron épocas de fantasías e ilusiones inigualables, o aquella ocasión en que tomamos la mano de ese “alguien” que por primera vez nos hizo estremecer a tal punto que terminamos fundidos en un abrazo y un beso interminable. Ni qué decir de la llegada a la época universitaria en que comenzábamos a vislumbrar probablemente el que sería nuestro oficio a manera de vocación y consagración. Instantes irrepetibles como experimentar ser padres. En fin, tantas y tantas vivencias que al ser traídas al aquí y al ahora nos reafirman en lo bello y generoso que ha sido nuestro paso por esta humanidad.

Por eso, nos convertimos en coleccionistas de historias y cada retrato abre la cámara de los recuerdos con todos los significados que alimentan nuestro recorrido despertando actitudes sensatas y amorosas que nos conectan con nuestra esencia para, una vez más, recrear escenas que tuvieron tal impacto que decidieron mudarse a ese lugar de privilegio para ser traídas al antojo en nuestro día a día.

Más allá del tiempo y el espacio, nos encontramos con códigos de sabiduría que recibimos en el umbral de lo más sensible de nuestro ser, para no perder de vista que este caminar lo hemos trascurrido en compañía. Por, y gracias a ello, hemos sido co-creadores en la tarea de diseñar cada capítulo de nuestra biografía, lo que hace que avancemos con plena disposición a la apertura, potenciando el poder de cada creencia. Al ejercitar esa maravillosa cualidad de recordar, la memoria nos permite auto-observarnos para darnos cuenta de que, paradójicamente, ya no somos el ser que fuimos y que hemos evolucionado para poder también llegar ser parte de los recuerdos de muchos otros.

Que cada recuerdo sea una oportunidad para abrir el corazón, para ascender hacia la cima de los más grandes desafíos, para nutrirnos de optimismo, para asegurar el equilibrio en nuestras acciones y para ampliar nuestra visión del mundo…

Alejandro Posada Beuth

EL PODER

EL PODER

“Todo poder es deber” Víctor Hugo

La facultad de dominar o tener autoridad debe siempre estar asociada a lo legítimo, justo y ponderado. El poder denota cierta superioridad en una escala jerárquica y por ello, quien lo posea, no debe ostentar sino más bien tener la sabiduría y humildad suficientes como para entender la forma en que le fue concedido ese privilegio y lo que se espera de sus acciones, que deberían estar en el marco de lo ético y lo moral.

Administrar el poder trae consigo delegar responsabilidades en el afán de ser más eficientes pero, a su vez, tener la capacidad de respuesta y generar la confianza suficiente como para que las aptitudes no sean deslucidas por el alarde. Quien maneja estas supremacías debería estar elaborando aprendizajes, compartiendo sus conocimientos y manifestando pensamientos que edifiquen, restableciendo las comunicaciones y dando pasos que dirijan hacia el bien mayor, mucho más allá de los egos.

Querer es poder y esto es también activar la voluntad, las buenas ideas, los puntos de convergencia, la solidaridad, las posturas amables y afirmativas. Es escuchar y reconocer a los otros en actitud de respeto. Es transformar exigencias en preferencias no impositivas. Es hablar desde la gratitud, renunciar al tiempo del reloj para priorizar desde el corazón y observar sin negaciones ni prejuicios. Es adaptarse para entregar el gesto preciso y la palabra correcta sin esperar nada a cambio.

El que se compromete desde el poder debe conversar con la verdad y de manera natural, tener una actitud apreciativa que reconozca y abrace las virtudes del otro. Transmitir alegría y liviandad, resolver conflictos sin buscar aprobación, inducir a renacer mejorando paradigmas, prestar ayuda sin ser mártir o víctima, hablar solo cuando sus palabras puedan inspirar, ser reverente y asumirse a sí mismo, impulsar el trabajo en equipo y ser tolerante pero no permisivo.

Somos una inteligencia alineada con el universo. El desarrollo debería ir en armonía con él y haciendo sinergias para comprender que el camino del servicio es circular y que en el vuelo libre está la máxima expresión del ser. Cada primer paso es el mejor impulso para continuar y para hacer de cada suceso una oportunidad que nos proyecte como humanidad, desde el optimismo y la tenacidad.
El cambio está latente en nuestro interior. Tengamos siempre en cuenta que finalmente el poder es para poder…

Alejandro Posada Beuth

UN OBSTÁCULO

UN OBSTÁCULO

“Los obstáculos son las cosas horribles que ves al apartar los ojos de la meta” Henry Ford

En ocasiones parecería que el avance hacia la meta propuesta es saboteado de muchas maneras, lo que lleva a replantearnos el camino y a tratar de identificar falencias o alteraciones en los planteamientos hechos para evitar rendirnos y, más bien, sortearlos haciendo uso de las muchas herramientas que pueden ser activadas desde la creatividad.

Conectarnos con cosas profundas que conmuevan e inquieten evita conjugar el verbo procrastinar y, de alguna forma, nos pone a prueba para enfrentar nuevas realidades a través del espíritu innovador. Tejer más interrogantes nos aleja de viejas respuestas y conduce al recto ordenamiento de la razón y al desarrollo de múltiples destrezas, incrementando el apetito por nuevos conocimientos que nos permitan pensar que esos obstáculos simplemente corroboran que el veterano fue principiante alguna vez, pero que ambos deben conservar por siempre la actitud del aprendiz.

Ser capaces de alimentarnos de lo que existe y de lo que imaginamos, nos facilita seguir construyendo historias y renunciar a las confusiones limitantes. Es cuando el verdadero músico que habita en nosotros conjuga los más bellos acordes para que la vida siga siendo música y para que comprendamos que lo eterno está enmarcado en un beso, en una sonrisa, en mirar una flor o en contemplar la brisa y, por qué no, en la posibilidad de morir a lo no esencial.

Es el tiempo de decir basta a la rutina o a los hábitos que destruyen. Es momento de evitar pensamientos que restrinjan. Es la oportunidad de confiar en que los tiempos mejores habrán de llegar sí, y solo sí, nuestro compromiso es tan grande como nuestros sueños. Es la estación del despertar y de leer la vida con ojos de optimismo para contemplar lo insólito como nuestro mayor desafío. ¡No vale rendirse! Es precisamente ahora y aquí donde nuestra capacidad de respuesta ha de mostrarnos de qué estamos hechos y hacia dónde queremos proyectar nuestra existencia.

Un obstáculo puede convertirse en el mejor pretexto para sacar a flote los más grandes potenciales, para mostrar la audacia y la firmeza de las más importantes decisiones, para atrevernos a cambiar las actitudes y generar verdaderas elecciones de vida.

Que sea el instante preciso para que cada obstáculo revele su verdadero sentido…

Alejandro Posada Beuth

UN TALENTO

UN TALENTO

“No escondas tus talentos, se hicieron para su uso. ¿Qué es un reloj de sol a la sombra?” Benjamín Franklin

¡Tantas habilidades, dones, aptitudes y… tanto por compartir! Esos privilegios, sin lugar a dudas, nos trascienden y deberían llegar a muchos con generosidad, en actitud de reconocimiento a la vida y compensando un poco por todo aquello de lo que fuimos dotados.

El ingenio y la capacidad suelen ser requisitos previos para el desarrollo de un talento que rompe con las limitaciones propias de los viejos paradigmas e invita a explorar nuevos campos que, de esta manera, ponen a prueba nuestra creatividad. Pero no basta, eso sí, con que esos dones se hagan evidentes; tal vez el reto mayor sea el de mantenerlos y multiplicarlos para que finalmente muchos más se vean beneficiados. Esto implica también que delante de ellos vaya un corazón amoroso y dispuesto a entregar lo mejor, sin cálculos tacaños ni asomos de avaricias.

Un talento nos invita a creer desde el interior, a comprender que somos el universo mismo, a sintonizarnos con la abundancia, a adueñarnos de nuestros pensamientos, a desistir de ser simples poseedores, a asimilar que todo circula porque finalmente somos dueños de todo y de nada. Es así como nos damos cuenta de que podemos materializar todo aquello de lo que estamos convencidos y de que podemos modificar nuestro enfoque frente al mundo para abrir las ventanas de la imaginación y encontrar las verdaderas riquezas que estaban esperando nuestro aquietamiento para tomar conciencia de lo afortunados que somos.

Un talento debe ser puesto en acción para ampliar el termostato de nuestras riquezas al experimentar satisfacción cuando servimos, reconociendo al mismo tiempo que lo que debe ser, será. Esto implica salir de las angustias del mañana para recuperar las fuerzas del hoy y encontrar la libertad para que las ataduras no nos priven del gozo de un verdadero encuentro, sellado por un abrazo. Renunciar a los reproches y encontrar lo bueno en los otros para volver a confiar en nosotros mismos. Fabricar argumentos que nos permitan dejar a un lado las conductas egoístas y prescindir de luchar contra lo que sentimos, para mantener el rostro hacia la Luz.

Que los talentos opaquen al pesimismo, que el empeño derrote a la fatiga, que podamos sonreír e ir en búsqueda de las más altas aspiraciones…

Alejandro Posada Beuth

GOZO

GOZO

“El dolor cuenta las horas; el placer las olvida” Anónimo

 

Tal vez la expresión máxima de la alegría sea el gozo, que se convierte en un estado superlativo de esa sensación interna de plenitud y armonía. El bienestar está en esa fortaleza derivada de un movimiento de transmutación profunda que lleva a revelar las más grandes virtudes del Ser. Es un estado de gratitud permanente que se experimenta con cada acción. Más allá de nuestra química y de las leyes naturales, nos vinculamos entonces, con las emociones y con el mundo de las ideas para ser generadores de júbilo e impulsores de ilusiones y aspiraciones por cumplir.

Los anhelos, las fantasías y los grandes proyectos, si van acompañados del gozo, son garantía de un equilibrio mayor. Es cuando desaparece la fricción porque la resistencia es apenas una muestra de falta de coraje para atrevernos a enfrentar aquello que desconocemos. También quedan atrás la crueldad, el orgullo y la prepotencia, para que salgan a flote la ciencia y la inteligencia vestidas de amor. Así surgen el maestro, el sanador, el músico o el poeta que se funden en una realidad amable y diferente para mantener viva la llama de los nuevos intentos.

Vivenciar el mundo desde el gozo es percibir la claridad, aquietar el oleaje, retornar a la confianza y la aprobación. Es adoptar la libertad para remontar el vuelo, caminar sin cansancio porque hay fe en cada paso. Es aceptar el presente como único tiempo para no empeñarnos en las profecías. Es diseñar la propia realidad renunciando a simples códigos. Es encontrar en el vacío una fuente inagotable porque allí habitan todas las potencialidades y se decodifican las señales. Es darle energía a los sueños para sortear obstáculos y perseverar sin descanso en la erradicación de la duda. Es dejar de huir de nosotros mismos y sacrificar el placer temporal o el conformismo, para comprender el precio real de las metas mayores. Es jugar como niños para diluir y resolver sin anclarnos a lo superfluo. Es elevar las anclas para dejar las cargas emocionales.

El gozo es consecuencia de la compasión, presencia del Espíritu, complacencia y, por qué no decirlo, algo de misticismo. Es el espejo en que nos reflejamos desde la reverencia y el aprecio. Es afluencia del alma como ordenadora esencial. Es magnetismo puro, repleto de intenciones. Es el poder que trabaja desde el centro y por ende renuncia a la ofensa. Es voluntad para buscar el camino de retorno.

Conectarnos con el gozo es ir en la corriente de la vida y volver a encontrarnos con lo sutil e intangible para entrelazar con lo interminable…

 

Alejandro Posada Beuth

 

 

SINTONÍA

SINTONÍA

“Todos los actores se visten de sintonía con su escenario” Sarah Waters

 

Resonar en la misma frecuencia es adaptarse y armonizarse para coincidir. Más que vibrar en pensamientos o ideas, es permitir que los sentimientos sean uno en la estación del entendimiento, la comprensión y la aceptación mutua. Es ir en la misma dirección y concordar en acciones e intereses comunes que permitan remar hacia la misma ruta, con argumentos y visiones compartidas.

Opiniones similares facilitan el entendimiento, pero la capacidad de discernir debe permanecer intacta. Sentirnos protegidos es algo que suele suceder cuando encontramos propósitos similares y usamos herramientas comunes. Esto nos hace pensar que podemos comunicarnos de corazón a corazón y que, por tanto, son válidas algunas expresiones de contención para no desbordarnos al momento de actuar.

La sintonía es hermana de la empatía y es por eso que es más fácil salir de los malos momentos cuando nos brindan apoyo y lo sentimos como nuestro complemento. Aprendemos más fácilmente cuando alguien que conoce el oficio nos entrega generosamente su conocimiento. Despejamos el sendero de manera rápida cuando vamos en compañía de quien interpretó antes el mapa de navegación. Disfrutamos del viaje cuando quien va a nuestro lado sonríe y se sorprende evocando ternura. Encontramos mayores y más fuertes motivos cuando en el horizonte nos espera el ser amado que nos impulsa a continuar.

Estar en sintonía es, también, hacer una lectura conjunta para abrir así la puerta a otros mundos y refinar habilidades. Es comprender que las preguntas pueden ser más importantes que las respuestas porque además se convertirán en excusas para seguir explorando. Es escuchar la voz del alma que renuncia al perfeccionismo y edifica a partir del compromiso. Es audacia porque potencia desde estrategias nuevas cuando el motor es el amor. Es darle valor a actitudes conscientes que conectan con lo verdadero y nos implican en el arte de elegir.  Es reconocernos integrantes de ese “algo mayor” para expresar con orgullo que vamos cumpliendo con nuestra parte.

Estar en sintonía es dar el primer paso para entregar una lágrima como señal de que algo nos ha conmovido pero, además, reconocer en ese acto nuestras fragilidades y flaquezas para seguir templando el carácter, vencer la pasividad y ser protagonistas solidarios de nuestra existencia…

 

Alejandro Posada Beuth

INTENCIÓN

INTENCIÓN

“Al eliminar la duda y confiar en la intuición, fluye la intención” Wayne Dyer

Los cambios más complejos se realizan fácilmente si la determinación, la disciplina y la
tenacidad con que nos proyectamos no dejan espacio a la duda. La iniciativa desde una
clara intención, permite comprender que “el todo” de las dificultades y contratiempos se
reduce a unas pocas cosas. Al reconocer nuestras limitaciones no estamos renunciando a
los sueños, sino más bien permitiendo que otros nos ayuden a cumplirlos para que, al
sumar habilidades, las realidades se dibujen en favor de todos.
Por eso, una buena intención debe suscitar emociones, conectarse con algo profundo que
conmueva e inquiete para poder materializar nuevas realidades. Debe llevar el factor
sorpresa para conservar la motivación y el interés. Así mismo, propiciar el encuentro con
nuevas formas del conocimiento y el saber para dar origen a interrogantes que impulsen
la imaginación y la innovación dejando atrás las viejas miradas. Esto es edificar más y más
historias repletas de ilusiones y fantasías para que la vida siempre cambie sus tonos y
recupere el colorido.
La intención es inherente a la conciencia. Nos libera de hábitos que encadenan y nos
permite renunciar al temor. Nos lleva a redescubrir fortalezas y a evitar los “no puedo”.
Nos aleja de censuras, detracciones y resentimientos. No es aliada de la culpa y mucho
menos de las debilidades. Cuida del presente y tiene, en el gozo, su máxima expresión.
Identifica en cada día una oportunidad para empezar de nuevo. Contempla con deleite
cada experiencia y pone a flote el arte de elegir.
Una intención correcta y bien dirigida puede ser clave para mantener la actitud del
aspirante que quiere aprender a aprender, que lee cada suceso con los ojos de la apertura
y que refina sus habilidades cuando observa lo cotidiano y lo insólito. Esa postura nos lleva
a poner en práctica aquello de asumirnos a nosotros mismos y a utilizar el perdón como
antídoto de la culpa. Se sirve de la mente superior para no dar lugar a gestos ociosos.
Rescata la autenticidad y habla solo cuando la inspiración dicta desde el corazón.
Que en adelante podamos darnos el lujo de respirar y ser reverentes, que podamos volar
libres, que honremos la palabra para que así cada intención logre verse reflejada en actos
de fortaleza y deseo de servir. Que la tolerancia no sea confundida con permisividad y que
el aprecio por el otro sea un voto de confianza desde el alma para darnos cuenta de que
es posible recorrer el camino en compañía…

Alejandro Posada Beuth

Volver a casa

Volver a casa

“El idioma del corazón es universal: solo se necesita sensibilidad para entenderlo y hablarlo” Charles Pinot Duclós

Volver a casa es volver al centro, al equilibrio, a la alegría y la confianza. Es retornar al sitio donde nos sentimos acogidos y seguros, pero a su vez, desde donde entregamos lo mejor de la humanidad inscrita en nosotros. Allí acunamos los más bellos y nobles sentimientos derivados del auténtico y verdadero amor. Es emprender el camino de regreso al centro de la gran alquimia, donde el mago se deleita transmutando emociones en sensaciones de alta coherencia.

Ese regreso a casa, al corazón, libera el exceso de equipaje y facilita la introspección, el viaje interior, el diálogo aplazado tantas veces con nosotros mismos. Filtra las provocaciones y da paso a los argumentos que revelan certeza. Desenmascara la apariencia y trasluce la esencia. Acepta y aprende de los altibajos porque solo revelan al aspirante que hay en nosotros. Valora el territorio conquistado porque, previo a ello, reconoció las coordenadas verdaderamente sustanciales.

En ese camino, la prisa y la competencia dejan de ser requisitos. Más bien surgen la pausa y el servicio como centinelas de lo fundamental. Compartir se convierte en un verdadero placer porque aprendemos a amarnos para dar de lo que somos, recuperando el coraje y el arrojo para desconocer la cobardía.

Cada nota que surge del eco del corazón es reflejo de la armonía que brota de quien dialoga en paz con su conciencia. Volver a casa es danzar entre los opuestos. Es expandirnos y contraernos con cada latido para para experimentar el vaivén de las emociones. Es excitarnos en respuesta a cada estímulo para recordar que la vida se vive en la eternidad del instante. Es comprender que es momento para compensar la generosidad de la existencia y volver a comulgar con el manantial diáfano y transparente de donde todo fue creado. Es emanciparnos para vencer restricciones o paradigmas y no ser cómplices de la complacencia.  Es encontrar en el corazón el tiempo sin tiempo para disfrutar a plenitud de lo más elemental que suele ser lo grandioso.

En este retorno la inspiración evoca, invoca y provoca. Los afectos se convierten en el mejor de los referentes para que vivir se conjugue siempre en primera persona. De esta manera, el reto más grande está en asumir el riesgo de abrir el corazón. Vale la pena hacerlo, pero en el aquí y ahora…

Alejandro Posada Beuth

El camino de regreso

El camino de regreso

Reencontrar el rumbo, el mapa de navegación, ajustar la brújula en dirección de nuestros sueños. Controlar las emociones para actuar a conciencia y evitar la ausencia. Comprometernos con las causas nobles desde la voluntad. Aprender las lecciones… Esto es regresar a casa! Pensamiento semilla: «Casa»

https://youtu.be/ip20DNoj8EY