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SINTONÍA

“Todos los actores se visten de sintonía con su escenario” Sarah Waters

 

Resonar en la misma frecuencia es adaptarse y armonizarse para coincidir. Más que vibrar en pensamientos o ideas, es permitir que los sentimientos sean uno en la estación del entendimiento, la comprensión y la aceptación mutua. Es ir en la misma dirección y concordar en acciones e intereses comunes que permitan remar hacia la misma ruta, con argumentos y visiones compartidas.

Opiniones similares facilitan el entendimiento, pero la capacidad de discernir debe permanecer intacta. Sentirnos protegidos es algo que suele suceder cuando encontramos propósitos similares y usamos herramientas comunes. Esto nos hace pensar que podemos comunicarnos de corazón a corazón y que, por tanto, son válidas algunas expresiones de contención para no desbordarnos al momento de actuar.

La sintonía es hermana de la empatía y es por eso que es más fácil salir de los malos momentos cuando nos brindan apoyo y lo sentimos como nuestro complemento. Aprendemos más fácilmente cuando alguien que conoce el oficio nos entrega generosamente su conocimiento. Despejamos el sendero de manera rápida cuando vamos en compañía de quien interpretó antes el mapa de navegación. Disfrutamos del viaje cuando quien va a nuestro lado sonríe y se sorprende evocando ternura. Encontramos mayores y más fuertes motivos cuando en el horizonte nos espera el ser amado que nos impulsa a continuar.

Estar en sintonía es, también, hacer una lectura conjunta para abrir así la puerta a otros mundos y refinar habilidades. Es comprender que las preguntas pueden ser más importantes que las respuestas porque además se convertirán en excusas para seguir explorando. Es escuchar la voz del alma que renuncia al perfeccionismo y edifica a partir del compromiso. Es audacia porque potencia desde estrategias nuevas cuando el motor es el amor. Es darle valor a actitudes conscientes que conectan con lo verdadero y nos implican en el arte de elegir.  Es reconocernos integrantes de ese “algo mayor” para expresar con orgullo que vamos cumpliendo con nuestra parte.

Estar en sintonía es dar el primer paso para entregar una lágrima como señal de que algo nos ha conmovido pero, además, reconocer en ese acto nuestras fragilidades y flaquezas para seguir templando el carácter, vencer la pasividad y ser protagonistas solidarios de nuestra existencia…

 

Alejandro Posada Beuth

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INTENCIÓN

“Al eliminar la duda y confiar en la intuición, fluye la intención” Wayne Dyer

Los cambios más complejos se realizan fácilmente si la determinación, la disciplina y la
tenacidad con que nos proyectamos no dejan espacio a la duda. La iniciativa desde una
clara intención, permite comprender que “el todo” de las dificultades y contratiempos se
reduce a unas pocas cosas. Al reconocer nuestras limitaciones no estamos renunciando a
los sueños, sino más bien permitiendo que otros nos ayuden a cumplirlos para que, al
sumar habilidades, las realidades se dibujen en favor de todos.
Por eso, una buena intención debe suscitar emociones, conectarse con algo profundo que
conmueva e inquiete para poder materializar nuevas realidades. Debe llevar el factor
sorpresa para conservar la motivación y el interés. Así mismo, propiciar el encuentro con
nuevas formas del conocimiento y el saber para dar origen a interrogantes que impulsen
la imaginación y la innovación dejando atrás las viejas miradas. Esto es edificar más y más
historias repletas de ilusiones y fantasías para que la vida siempre cambie sus tonos y
recupere el colorido.
La intención es inherente a la conciencia. Nos libera de hábitos que encadenan y nos
permite renunciar al temor. Nos lleva a redescubrir fortalezas y a evitar los “no puedo”.
Nos aleja de censuras, detracciones y resentimientos. No es aliada de la culpa y mucho
menos de las debilidades. Cuida del presente y tiene, en el gozo, su máxima expresión.
Identifica en cada día una oportunidad para empezar de nuevo. Contempla con deleite
cada experiencia y pone a flote el arte de elegir.
Una intención correcta y bien dirigida puede ser clave para mantener la actitud del
aspirante que quiere aprender a aprender, que lee cada suceso con los ojos de la apertura
y que refina sus habilidades cuando observa lo cotidiano y lo insólito. Esa postura nos lleva
a poner en práctica aquello de asumirnos a nosotros mismos y a utilizar el perdón como
antídoto de la culpa. Se sirve de la mente superior para no dar lugar a gestos ociosos.
Rescata la autenticidad y habla solo cuando la inspiración dicta desde el corazón.
Que en adelante podamos darnos el lujo de respirar y ser reverentes, que podamos volar
libres, que honremos la palabra para que así cada intención logre verse reflejada en actos
de fortaleza y deseo de servir. Que la tolerancia no sea confundida con permisividad y que
el aprecio por el otro sea un voto de confianza desde el alma para darnos cuenta de que
es posible recorrer el camino en compañía…

Alejandro Posada Beuth

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CONSEJO

“Toma consejo en el vino, pero decide después con agua”
Benjamín Franklin

Probablemente muchas de nuestras conductas o acciones vayan precedidas de opiniones
que otros han brindado de manera generosa afianzando nuestras decisiones. Una consulta
a tiempo puede permitirnos recibir con humildad la recomendación de aquel que mucho
sabe y que tiene el arte de hacernos sentir bien y seguros después de mostrarnos el mejor
de los caminos desde su consideración.
Un buen consejo no interpreta necesariamente lo que la otra persona piensa o siente, pero
seguramente sí consolida la iniciativa y refuerza la valentía de quien quiere dar el siguiente
paso. Más que imponer ideas que puedan distanciar, se trata de expresar con respeto
profundo lo que podría ser la materia prima para ver cristalizados propósitos superiores
que habrán de constituir pilares de apoyo para edificar grandes sueños.
Ese consejo dado en el momento y tiempo precisos no estigmatiza ni define sino, más bien,
sugiere y abre posibilidades, describe circunstancias con claridad y suele ser incluyente para
aproximarse a lo asertivo. Por supuesto debe existir una actitud de apertura en el receptor
que se sintonice y comprenda desde su sentir las mejores intenciones de su interlocutor.
Esto ha de llevarnos a salir airosos después de haber sometido al filtro del corazón todo
aquello que nos ha sido ofrecido.
Alguien ha de estar esperando una comunicación positiva que encuentre puntos en común
para destacar lo relevante y darle fuerza a la confianza. Gestos, tonos, miradas amables y
directas, serán sin duda la mejor antesala para disponerse a escuchar puntos de vista y
ampliar la visión para poder trascender las dificultades y proyectar desde la tenacidad y la
determinación las mejores ideas catapultadas por nobles sentimientos y mejores
intenciones.
Por todo lo dicho, un consejo verdadero no coarta las libertades y, en cambio despeja el
sendero para expresar opiniones claras, sin imposiciones ni dogmas. Contribuye a la
autovaloración y se centra en aspectos a resolver para no enquistarse en los problemas.
Valida la privacidad y refrenda la autonomía. Es certero y definido porque es dictado desde
la serenidad de un corazón amoroso. Surge de consultar al Alma donde el mayor de los
criterios es la unidad.
Que siempre exista la posibilidad de dar o recibir un consejo y que ese acto simple
enriquezca el significado del verbo amar…

Alejandro Posada Beuth

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SANAR

“Sanar es tocar con amor lo que previamente tocamos con miedo”
Stephen Levine

Reconciliar emociones, mente y espíritu conlleva a un arduo trabajo interior para expandir
el presente y la conciencia en el rescate de la armonía: ¡eso es sanar! Es reponer el
equilibrio al conectar con nosotros mismos para mirar hacia dentro, donde habitan el
silencio, la pausa y la verdad. Es el encuentro con la Unidad, con el centro, con lo
elemental y lo sublime. Es recuperar la certeza donde descansa el alma. Es volver a
escuchar el sonido del corazón cuando en sus latidos conjuga el verbo amar en el tiempo
del no tiempo. Es asumir la misión depurando lo que no nos pertenece y volver a los
puntos de cruce donde emergen la nobleza y la ausencia de maldad.
Sanar es también valorar nuestra propia compañía que aliviana las cargas y, en ese
espacio de intimidad, renunciar al sufrimiento como elección y más bien enfrentar,
aceptar y superar. Es cuando podemos escuchar las melodías infinitas que acallan las
tormentas huracanadas de los recuerdos tóxicos. Así algo nuevo sucede y aprendemos a
recibir un consejo a tiempo o a apoyarnos en un hombro o quizás a ofrecerlo. Ya no es
momento para reproches sino para recrearnos y avanzar. Para curar y asumir lecciones.
Cuando sanamos se reduce el espacio para el temor, se reconocen los límites, se
identifican las falencias, se trascienden los obstáculos y se descubre el paraíso del propio
territorio. Las programaciones se disuelven y quedan atrás las cosas que hipotecan la
vida. Las máscaras son reemplazadas por valentía y coraje para que ya no existan las
víctimas ni los verdugos. De esta forma nos afianzamos en lazos auténticos y sin
condiciones para dar paso a la dignidad como condición de la humanidad.
Sanar es resonar nuevamente con un gesto de ternura y explotar en una carcajada. Es
saltar de alegría porque nos inunda la sorpresa. Es abrir el portal de los sueños y poner en
marcha los recursos. Es pintar canciones con la magia de unos versos dictados por la
plenitud de quien solo se alimenta de la paz que da una conciencia serena. Es regocijarse
en la bienaventuranza de aquel que comparte de manera generosa y mantiene su fe
intacta ante el desafío.
Que realmente sanemos las heridas profundas para que de una vez por todas
comprendamos que Dios habita en nosotros…

Alejandro Posada Beuth

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Casos Clínicos

FORTUNA

“La diligencia se hace amiga de los audaces” Emily Dickinson

Experimentar la verdadera felicidad es descubrir el significado de la palabra fortuna. Más
allá de la suerte, esta es una sensación que nos lleva a sentir la abundancia y la plenitud
interior que también trascienden lo tangible. Se manifiestan la cercanía y el sustento físico
porque alguien nos releva con nuestras cargas. Comenzamos a resonar con los acordes
más cercanos al corazón y por eso la partitura de la vida es leída con asombro y
admiración. Nuestra propia proyección a la vida se despeja. Quedan atrás las sombras
para que cada día tenga la luminosa categoría de la primavera inagotable.
Con la fortuna de nuestro lado, la mente se extiende y toca lo que contemplamos en
nuestros pensamientos para, de esta manera, crearlo. Es entonces cuando comienza el
viaje hacia el Ser, en el que decodificamos muchas instrucciones para sintonizarnos con lo
que ya intuíamos. Abstraer, pensar e imaginar se convierten en hábitos esenciales y por
eso ya no se trata simplemente del azar o los caprichos, sino de comenzar a gobernar las
rutas que llevan al sendero inequívoco de nuestros sueños, a través de la fuerza
magnética atractiva que genera coherencia y armonía.
Por eso fortuna es también, como decía el poeta, “la alegría del que tiene un solo amor y
le alcanza”. Es sentir que somos la totalidad impresa en nosotros y que estamos
completos. Por tanto, en nuestro ser esencial, no existen las carencias porque
trascendemos nuestros deseos y emociones personales para conectar el amor con la
inofensividad. Es así como comprendemos que ya el trabajo es desde el alma grupal y no
desde el individuo. Allí donde residen todas las potencialidades y la vida se expresa
renovada de la mano de la libertad, priorizando y confiando en la sabiduría.
La fortuna radica en que cada pensamiento cree una experiencia de gozo. En que se
disuelvan las excusas para no intentarlo, en que veamos las cosas mejor aún de lo que
son, en que lideremos nuestra propia existencia y creemos un destino tal y como lo
soñamos en el momento mágico en que restablecimos la comunicación interior. Consiste
también en que conquistemos la fuerza suficiente y necesaria como para encontrar salidas
a los laberintos emocionales. En que para cada plan haya una estrategia que nos lleve a
escribir la historia propia y a despejar la de quienes vienen detrás. O en que
identifiquemos que el éxito debe ir acompañado de la realización para que podamos vivir
la vida en nuestros propios términos.
Que la fortuna permita la libre manifestación y la espontaneidad de nuestros actos…

Alejandro Posada Beuth
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Volver a casa

“El idioma del corazón es universal: solo se necesita sensibilidad para entenderlo y hablarlo” Charles Pinot Duclós

Volver a casa es volver al centro, al equilibrio, a la alegría y la confianza. Es retornar al sitio donde nos sentimos acogidos y seguros, pero a su vez, desde donde entregamos lo mejor de la humanidad inscrita en nosotros. Allí acunamos los más bellos y nobles sentimientos derivados del auténtico y verdadero amor. Es emprender el camino de regreso al centro de la gran alquimia, donde el mago se deleita transmutando emociones en sensaciones de alta coherencia.

Ese regreso a casa, al corazón, libera el exceso de equipaje y facilita la introspección, el viaje interior, el diálogo aplazado tantas veces con nosotros mismos. Filtra las provocaciones y da paso a los argumentos que revelan certeza. Desenmascara la apariencia y trasluce la esencia. Acepta y aprende de los altibajos porque solo revelan al aspirante que hay en nosotros. Valora el territorio conquistado porque, previo a ello, reconoció las coordenadas verdaderamente sustanciales.

En ese camino, la prisa y la competencia dejan de ser requisitos. Más bien surgen la pausa y el servicio como centinelas de lo fundamental. Compartir se convierte en un verdadero placer porque aprendemos a amarnos para dar de lo que somos, recuperando el coraje y el arrojo para desconocer la cobardía.

Cada nota que surge del eco del corazón es reflejo de la armonía que brota de quien dialoga en paz con su conciencia. Volver a casa es danzar entre los opuestos. Es expandirnos y contraernos con cada latido para para experimentar el vaivén de las emociones. Es excitarnos en respuesta a cada estímulo para recordar que la vida se vive en la eternidad del instante. Es comprender que es momento para compensar la generosidad de la existencia y volver a comulgar con el manantial diáfano y transparente de donde todo fue creado. Es emanciparnos para vencer restricciones o paradigmas y no ser cómplices de la complacencia.  Es encontrar en el corazón el tiempo sin tiempo para disfrutar a plenitud de lo más elemental que suele ser lo grandioso.

En este retorno la inspiración evoca, invoca y provoca. Los afectos se convierten en el mejor de los referentes para que vivir se conjugue siempre en primera persona. De esta manera, el reto más grande está en asumir el riesgo de abrir el corazón. Vale la pena hacerlo, pero en el aquí y ahora…

Alejandro Posada Beuth

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El camino de regreso

Reencontrar el rumbo, el mapa de navegación, ajustar la brújula en dirección de nuestros sueños. Controlar las emociones para actuar a conciencia y evitar la ausencia. Comprometernos con las causas nobles desde la voluntad. Aprender las lecciones… Esto es regresar a casa! Pensamiento semilla: «Casa»

https://youtu.be/ip20DNoj8EY
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La culpa

“El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra” Jesús de Nazaret

Desde que nacemos empezamos a habitar un espacio familiar en el que, de acuerdo con nuestra cultura, vamos avanzando en el desarrollo de lo que posteriormente reconoceremos como nuestra escala de valores, que incluyen una serie de normas o reglas éticas y morales, que harán que nos acoplemos a un estilo de vida dentro de un núcleo social en el que gozaremos de aprecio y aprobación de acuerdo con el grado de respeto por lo reconocido como preceptos o pautas.

Pero, así mismo, cuando nos salimos de los delineamientos trazados, nos topamos con una sensación desagradable de inadecuación y conflicto internos, porque la inspección social es poderosa, rigurosa y vigilante de nuestras conductas. Esto puede surgir como consecuencia de acciones u omisiones que nos apartaron, aunque fuera transitoriamente, de lo aceptado como “normal” y deseable en lo concerniente al comportamiento. Brotan entonces emociones como la culpa, la vergüenza, la tristeza, el aislamiento, la frustración o la impotencia, que nos paralizan en el remordimiento y el auto juicio a nuestros pensamientos o actuaciones hasta llevarnos casi a reclamar un “castigo justo”, lo cual también suele suscitar un deterioro en todos los planos de nuestra salud, porque nos convertimos en rumiantes de la censura y el miedo.

Trascender la culpa implica regresar al paraíso, sentirnos unidos con la fuente y con el Espíritu que aíslan al sufrimiento. Supone también recuperar la mirada optimista para identificar el error y ascenderlo a la categoría de aprendizaje. Reconstruir relaciones y tomar decisiones que nos catapulten a nuevas experiencias, repletas de dinamismo y entusiasmo. Aliarnos con el tiempo para vivir en su manifestación más fructífera y productiva: ¡el presente! Solicitar perdón y desistir del perfeccionismo. Generar nuestras propias expectativas y no simplemente satisfacer las ajenas. Pasar de la sanción y el señalamiento a la recompensa ante el empeño que supera nuestras faltas. Dejar atrás las creencias irracionales y las profecías negativas autocumplidas para sensibilizarnos ante lo más simple de lo humano. Ir más allá de la exigencia y lo inflexible, para admitir la ternura y el afecto que revitalizan y estimulan.

Basta ya de culpabilidades mórbidas y enfermizas. De involuciones y corazas. Basta también de congraciarnos con la manipulación. Es, más bien, momento de reconciliarnos con la fragancia de ese Edén que se quedó en el camino, para identificarnos de nuevo en la búsqueda de un buen carácter y la conquista de la Conciencia Superior.

Alejandro Posada Beuth

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La magia de la vida

“La magia de la vida está en dejar atrás el mundo de las apariencias. En contactar con la fuerza del amor que es capaz de cambiar sombra por asombro. Es volver a imprimirle fantasia a la razón, para que el Mago interior se deleite creando los más bellos escenarios que nos permitan involucrarnos desde las emociones y los sentimientos y, así, encontrarnos con la alegría como común denominador, expresada en la sonrisa con el otro”

https://youtu.be/Jd6v0Wh3Ukk
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Volver a empezar

VOLVER A EMPEZAR

“Tus circunstancias actuales no determinan a donde puedes llegar; solo dónde empiezas”

(Nido Qubein)

Siempre es un buen momento para comenzar. Siempre hay un instante adecuado para exprimir las experiencias, para generar nuevas emociones, para repotenciar destrezas y talentos, para avanzar con propósitos firmes y claros que contribuyan a hacernos partícipes y cocreadores de lo que hemos de vivir. Siempre habrá circunstancias que nos insinúen que, más allá de la retórica, es hora de actuar.

Invertir tiempo y energía en estos avatares para regresar a casa, para volver a centrarnos, para hacer que la razón sea alimentada desde el corazón, es enfrentar nuestras propias ausencias, retomar responsabilidades, ser conscientes de que es verdad que desde el compromiso se puede aportar para volver a empezar.  Es renunciar a rendirse o a retroceder, es honrar a quienes nos antecedieron y con orgullo y templanza avivar el fuego de sus enseñanzas para proyectarnos con tesón y perseverancia, con voluntad y firmeza suficientes como para voltear la página y, esperar la siguiente, desde el optimismo y el desafío.

Reinventarnos es renunciar a la culpa o a buscarla en otros. Es sentir el viento a favor, es permanecer en el aprendizaje y mostrar gestos de cambio. Es “formatearnos” para disponer de nosotros mismos con la determinación, el deseo y la disciplina que nos permitan, con alegría, sentir que el mundo es nuestro y que es hora de liberar ataduras y dejar atrás la tiranía de los pensamientos limitantes.

Volver a empezar es reconocer lo esencial sin condicionamientos del pasado. Es entregarnos con convicción total para que las dudas no tengan lugar. Es rodearnos de nuevas formas que nos permitan ir en la dirección de los sueños. Es retirarnos en silencio y sin arrepentimientos de aquello que haya podido perturbar el camino, porque ahora hace parte de las lecciones aprendidas. Es afianzarnos en lo que nos ha permitido recuperar la identidad y reconocerla en los otros. Es levantar firmes la mirada porque siempre el nuevo amanecer nos espera con la certeza de que, el aporte de hoy, será aún más valioso que el de ayer.

Que sea el momento de encender la chispa para alumbrar el sendero de todos los que nos acompañan y que el candil de las decisiones esté ligado a la audacia, el arrojo y la osadía necesarias para que nuestro aporte sea genuino y oportuno.

Alejandro Posada Beuth

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